LUISA
CALATAYUD |
PREGUNTA |
M.
BARBERO |
| Que soy licenciada en
traducción e interpretación. |
Luisa, rompo
el hielo rápidamente: ¿qué dice tu título? |
Licenciado en
Filología Alemana. |
| Terminé la carrera en 2001
y tardé 5 años. |
¿Desde
hace cuánto lo tienes? ¿Cuántos años
tuviste que estudiar para conseguirlo? |
Terminé
la carrera en el 85. Estudié cinco años de licenciatura.
Los cursos de doctorado los hice bastante después. |
| En realidad empecé a estudiar
Derecho, pero no era lo mío. Como decidí dejarlo
en agosto, no tenía plaza para estudiar psicología,
que es lo que quería hacer (bueno, lo que creía
que quería hacer). Para no perder el año del todo,
me fui a Francia, y fue allí donde me di cuenta de que
el contacto con las lenguas es lo que más me gustaba.
Por eso decidí estudiar traducción, para seguir
en contacto con el francés y el inglés. |
¿Y por
qué estudiaste precisamente Traducción? ¿Había
algo especial en la carrera que te hacía tilín? |
No estudié
Traducción porque cuando me fui a la universidad (1980)
no existían esos estudios. Había diplomaturas
que no me interesaban porque eran carreras de grado medio, de
sólo tres años. Y había una escuela superior
para licenciados, con dos años de especialidad tras los
cinco de licenciatura. En algún momento pensé
que una especialización en traducción cuando terminara
Filología no sería mala idea si no encontraba
trabajo enseguida. Pero como encontré trabajo inmediatamente
tras terminar la carrera, ya no se me volvió a ocurrir. |
| Pito pito gorgorito lo hice más
bien con derecho. Lo de estudiar traducción, no era algo
que había sabido siempre, pero fue una decisión
muy meditada y, además, acertada. |
¿Cuánto
tiempo llevabas pensando en estudiar Traducción antes
de empezar? ¿Era un sueño de la infancia, de la
adolescencia, o hiciste “pito, pito, gorgorito”
tras aprobar la selectividad? |
Mi elección
de carrera fue cuestión de kilometraje. Empecé
a estudiar alemán porque quería a toda costa era
marcharme lejos de mi distrito universitario. Si para hacerlo
hubiera tenido que estudiar Medicina, en Medicina me habría
matriculado. |
| Hombre, otras salidas siempre hay
ya que muchos trabajos tienen muy en cuenta el conocimiento
de idiomas, pero la verdad es que yo nunca pensé en trabajar
en otra cosa que no fuese la traducción, hasta que terminé
la carrera... |
Cuando se estudia
traducción, supongo que se está predestinado a
trabajar como traductor. ¿Tienen los estudios alguna
otra salida? ¿Te planteaste en algún momento,
durante la carrera, hacer con tu título alguna cosa que
no fuera traducir? |
Durante los
años de facultad no pensé nunca seriamente en
dedicarme a la traducción. Cuando salí de la facultad
estaba orientada a la enseñanza del español, y
me fui a Alemania para dar clases de español en un instituto.
|
| Pues, en parte depende de la ciudad.
Por ejemplo, en Valencia, trabajar como traductor en plantilla
es casi imposible. En Madrid o Barcelona hay más posibilidades.
En mi caso comencé como autónoma y luego estuve
una temporada trabajando en plantilla en una empresa. Terminas
la carrera y tienes unas ganas de trabajar impresionantes, para
seguir formándote e ir introduciéndote en el mundo
laboral y, la verdad es que a veces es desmoralizante ver lo
complicado que es que le den un trabajo decente a un recién
licenciado. |
Y con el título
en la mano y la vocación fresca, ¿es difícil
conseguir el primer trabajo? ¿Qué hace un recién
licenciado para empezar a ganar dinero traduciendo? |
Llegué
a la traducción como la Virgen María al niño,
como dicen los alemanes. Me presenté a una convocatoria
de traductores en una gran empresa química alemana pensando
en ganar más dinero. Llevaban más de tres meses
buscando un traductor de español para textos jurídicos
y técnicos especializados. Estaban francamente hartos:
Yo era el postulante número cincuenta y todos los anteriores
habían sido rechazados. Nunca había hecho una
traducción, pero el examen de prueba que me hicieron
les gustó. Empecé a trabajar con ellos, y a aprender.
A los seis meses me hicieron fija en plantilla. |
| En general no demasiado bien, pero
no sólo el de la traducción. Como he dicho antes,
creo que depende un poco de las ciudades. Por la poca experiencia
que tengo, me parece que las únicas ciudades en las que
se puede encontrar empresas de traducción de un tamaño
decente son Madrid y Barcelona. En el resto, hay trabajo como
autónomo, pero conseguir uno en plantilla creo que es
más complicado. |
¿Cómo
ves el mercado? |
Competitivo,
activo, variado... Me parece que es fundamental especializarse
en campos concretos y hacerse con una buena cartera de clientes.
Hay que demostrar que se vale y que se tiene capacidad de trabajo. |
| El ambiente que yo he vivido hasta
ahora me parece muy bueno. No sé si he tenido suerte
o siempre es así pero la inmensa mayoría de los
traductores que se han cruzado en mi camino me han parecido
personas muy agradables. Siempre dispuestos a ayudar al que
les necesite. |
El hombre es
un lobo para el hombre y el traductor es un lobo para el traductor.
¿Cómo van tus relaciones con los colegas? En general,
¿cómo caracterizarías el ambiente entre
traductores? |
Supongo
que habrá de todo. Hay grupos de colegas que se lo
pasan muy bien, en listas de Internet y en encuentros periódicos.
Imagino que el ambiente es equiparable al de cualquier otra
profesión liberal.
|
| Personalmente creo que es una ayuda.
El traductor que tiene experiencia puede ayudar mucho al principiante.
¿Qué le pediría a un traductor con experiencia?
Pues supongo que que tenga paciencia con los principiantes. |
El traductor
especializado y con experiencia, ¿es una ayuda, o más
bien un coco para los traductores que empiezan? ¿Qué
le pedirías como traductor principiante a un traductor
con experiencia? |
Creo que el
traductor que empieza debería buscar a un colega y pedirle
ayuda, revisión y colaboración. Así de
fácil. Ninguno nace aprendido, y en esta profesión
ayuda mucho contar con la soltura y la profesionalidad de otra
persona que supervise. Claro que es preciso que el traductor
novato tenga ciertas cosas muy claras y sepa traducir. Un traductor
con experiencia puede ofrecer su apoyo y sus sugerencias a uno
que empieza, pero no puede hacer la traducción por él;
no puede perder el tiempo en corregir obviedades ni faltas de
ortografía.
|
| ¿Mejor? Supongo que eso depende
del gusto de cada uno. A mi me parece que, para empezar, lo
mejor es estar en una empresa con sueldo fijo pues es la mejor
manera de seguir formándose y aprender. Como autónomo
también se aprende, pero creo que no tanto, al menos
no al principio. |
¿Qué
es mejor para un traductor, trabajar como autónomo o
colocarse empleado en una empresa con sueldo y horario fijo? |
Creo que trabajar
en una empresa, con colegas, asesoramiento, sueldo y horario
fijo tiene muchas ventajas para el traductor que empieza, ya
que lo ayuda a desarrollar un método de trabajo, sin
la sensación desagradable de “tener el culo al
aire” sin ingresos fijos. Con experiencia, con un método
de trabajo y una especialización a cuestas tal vez resulte
más rentable trabajar como autónomo. Hay mayor
libertad de movimientos y una gestión del tiempo más
flexible, pero a veces hay que trabajar mucho más que
cuando se está a sueldo.
|
| Lo ideal sería que ejerciesen
la traducción sólo los traductores, igual que
ejercen la abogacía los licenciados en derecho, pero
considero que, actualmente, las universidades no han enfocado
bien la carrera, no han encontrado la manera “ideal”
de formar a los alumnos por tanto, creo que se debe permitir
que personas que estén formadas para traducir, aunque
no tengan el título, lo hagan. |
Los tiempos
están revueltos y se habla mucho de competencia desleal,
de traductores que tiran los precios por los suelos, de colegas
que en realidad no son colegas, ya que no tienen título
y ejercen de traductores... ¿Hay que regular la situación
de la traducción en España? ¿Hay que impedir
que ejerzan de traductores personas que no tengan el título
de traductor? |
Probablemente haya que regular la situación de los
traductores (y de todos los autónomos) y ofrecer cobertura
social, jurídica y seguros a su actividad profesional.
No sé cómo se puede lograr esto. Pero sí
estimo que la actividad de traductor no ha de estar necesariamente
ligada a la posesión del título universitario
de Licenciado en Traducción. Porque la experiencia
me ha demostrado que no es preciso tener un título
universitario para ejercer la profesión de traductor
con profesionalidad y calidad.
|
| A mi me parece buena la idea de crear
un colegio de traductores. Como principiante, daría mucha
seguridad. Cuando terminas la carrera, estás perdido
y un colegio podría servir, en parte, para orientar un
poco a los recién licenciados. |
¿Eres
partidaria de la creación de colegios profesionales con
colegiación obligatoria, para que sólo pueda ejercer
de traductor aquél que acredite serlo y que trabaje dentro
de los márgenes de precio y calidad que imponga el colegio? |
No. Estoy a
favor de la creación de colegios profesionales de traducción
que apoyen a sus afiliados, que impulsen el ejercicio cualitativo
de la profesión y que protejan a sus colegiados a través
de mutualidades, asesoramiento jurídico y control de
calidad, pero no estoy de acuerdo con la exigencia de colegiación
obligatoria, puesto que entiendo que hay que permitir el libre
ejercicio de la profesión al que desee ejercerla sin
aprovechar los beneficios que pueda aportarle el colegio y sin
incurrir en los gastos que indudablemente le causará. |
| Lo aprendí en la facultad. |
¿Quién
te ha enseñado a traducir? ¿Lo aprendiste en la
facultad, has tenido algún mentor especial, o lo tuyo
es habilidad innata? |
Creo que para
saber traducir hay que saber expresarse muy bien en la lengua
de llegada. Y eso, modestia aparte, es algo que aprendí
en mi infancia escolar. De hecho, creo que si un traductor cojea
de ahí, poco puede hacer la facultad para enseñarle.
Aparte de esa habilidad o predisposición para manejar
el propio idioma sin martirizarlo, es evidente que hay que
dominar la lengua de partida. Y además, ser capaz de
aplicar una serie de técnicas de trabajo que supongo
que se aprenderán ahora en la facultad. Yo las aprendí
con la experiencia y con la ayuda de mis colegas (y las sigo
aprendiendo).
La historia del colega que más me ha enseñado
la dejo para otra ocasión.
|
| Ufff, que pregunta más difícil.
A mí me encanta traducir. Creo que es mi vocación.
Lo peor que tiene, supongo que encontrarte con un párrafo
endiablado que no hay por donde coger. |
¿Qué
es lo mejor de ser traductor? ¿Y lo peor? |
Lo mejor, el
que se me permita prestar una modesta contribución al
cultivo del idioma. El tener la oportunidad de escribir y tener
un público al que le resulte útil nuestro trabajo.
Y el dinerito: suficiente, si uno se vende bien, a cambio de
un trabajo cómodo y agradable.
Lo peor para mí, sin duda, es el trato obligado con traductores
de pacotilla que maltratan el idioma, que hacen traducciones
malas, que dan en el mercado la impresión de que cualquier
semianalfabeto puede traducir. Y que, encima, son insensibles
a su propia incapacidad.
|
| Me parece mal que un traductor traduzca
a lenguas que no son la suya, pero no intolerable. Me refiero,
evidentemente, a personas que no sean bilingües, pero bilingües
de verdad. Pero no me parece intolerable. Y creo que es injusto
que, simplemente por tener la licenciatura de traducción,
te den el título de intérprete jurado cuando las
personas que lo sacan por examen tiene que realizar unas pruebas
que son duras. Creo que la licenciatura, en todo caso, debería
dar puntos para obtener el título o algo así,
pero no dártelo directamente. |
¿Qué
consideras intolerable en el mundo de la traducción? |
La falta de
calidad aceptada entre profesionales. El que se admitan traducciones
que “apestan” a traducción y que siempre
haya alguien que salga a defenderlas con el “Bueno, es
muy literal, pero se entiende”. |
| Desde luego, si son alumnos de primer
curso, que se tomen la carrera en serio, que no piensen que,
sólo porque saben idiomas pueden traducir y que vayan
a clase porque eso hace mucho (aunque probablemente, el que
no tenga intención de ir no me haría caso). A
lo que estén acabando, que no se asusten por lo que les
viene a continuación. Que al principio cuesta pero que
acabarán saliendo cosas. Sólo hay que tener un
poco de paciencia y muchas ganas de traducir y de seguir aprendiendo. |
Y ahora, el
consejito para los traductores más jóvenes que
tú (que los hay): Te piden que des una charla en la misma
universidad donde estudiaste. Tu público está
compuesto por futuros licenciados en traducción. ¿Qué
les dices? |
Me pondría
a hacerles preguntas. Que si están seguros de por qué
están estudiando, que si realmente les gusta mucho esto
de traducir cualquier cosa que les den...
Es que, sinceramente, me parece raro que alguien tenga vocación
universitaria de traductor. Creo que puede haber vocación
de médico, de monja o de artesano, pero sentirse inclinado
a traducir lo que sea, dicho por quien sea, a cambio de pago...
Tal vez se deba a la forma en que yo llegué a la traducción,
pero sólo entiendo que se le coja el gusto a esto una
vez se ha probado el oficio.
|
| Por supuesto. ¡No me lo pensaría
dos veces! Pero eso sí, iría mucho más
a clase. |
Si volvieras
a empezar, ¿te harías traductora? |
No, claro que
no. Me haría ingeniero agrónomo y me dedicaría
a montar una explotación agrícola ecológica.
Tiene mucho futuro, se trabaja en contacto con la naturaleza
y se le pone a uno la tez morenita de verdad, no color pantalla
de ordenador. |
Y ahí quedan los testimonios. Tal vez no sean opiniones
extensibles a todos los traductores noveles y a los traductores
con experiencia, pero sirvan de botón de muestra de lo
que algunos pensamos. |