Los documentos
PDF
Habréis notado que en multitud de ocasiones
se nos presentan los documentos en formato PDF. ¿Qué
ventajas tiene este formato respecto a otros, como por ejemplo
los DOC (Microsoft Word)?
Pues como sus siglas indican, el formato PDF (Portable
Document Format) fue desarrollado para permitir el intercambio
de documentación entre sistemas distintos. Así pues,
debido a su carácter universal, dichos archivos pueden
ser visualizados indistintamente por ordenadores basados en plataforma
Windows, Unix/Linux o Macintosh sin ningún tipo de complicaciones
debido a compatibilidades. Asimismo este tipo de archivo es perfectamente
imprimible desde cualquier impresora, sin dar lugar a desconfiguraciones
ni problemas de controladores. Debido a la compresión que
utiliza, se puede reducir el tamaño de los archivos, especialmente
cuando llevan imágenes incrustadas.
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Existe
una versión más completa de Acrobat, aquella
que prescinde de la palabra “reader” en su
nombre |
Vistas estas cualidades, se considera como el estándar a
la hora de distribuir documentación del tipo que sea, siempre
que dicha documentación no sea susceptible de cambios.
Así, resulta el formato más adecuado para las publicación
y distribución de revistas (como LdT), artículos,
glosarios, normas de estilo y otros materiales definitivos. En
Internet, podemos encontrar multitud de enlaces a documentos PDF
y muchas empresas de traducción o empresas envían
su documentación interna y normas de funcionamiento en
este formato. Por tanto, podemos decir que es un formato que está
plenamente implantado y es casi seguro que en algún momento
recibiréis un archivo en este formato.
Para ver este tipo de archivos, la aplicación más
distribuida y que no debería faltar en ningún ordenador
es el famoso Adobe Acrobat Reader, en su versión 5.05 actualmente
y totalmente gratuito (se puede descargar desde la página
de Adobe:
www.adobe.com). Este
programa permite básicamente ver, navegar e imprimir este
tipo de archivos. Es lo que se llamará un “visor”
de documentos PDF.
Pero existe una versión más completa de Acrobat,
aquella que prescinde de la palabra “reader” en su
nombre. Es Adobe Acrobat, programa por el que tendremos que pagar
la correspondiente licencia para adquirirlo. Este programa es
mucho más potente que su hermano pequeño, ya que
nos permite editar y crear archivos PDF. Claro que a la hora de
editar dichos archivos no todo es tan simple como abrir un documento
de Word y ponerse a trabajar con él. Resulta mucho más
tedioso, y por ello se desaconseja su utilización a no
ser que sea necesario. También nos permite proteger con
contraseña nuestros archivos, realizar búsquedas,
introducir notas, etc.
Para crear desde cero un archivo PDF, lo mejor es
construir dicho documento en formatos más optimizados para
la edición, como los DOC, RTF o HTML y después convertir
dicho documento a PDF a través de Acrobat con un simple
par de pasos.
Dada la popularidad de este formato, resulta habitual
que los clientes envíen documentos en formato PDF para
su traducción. En este caso, tenemos varias posibilidades,
que comentaremos a continuación. Si tenemos Adobe Acrobat,
podríamos intentar sobrescribir el original, pero como
hemos comentado, resulta casi impracticable. Podemos realizar
la traducción en otro formato y luego convertir dicho formato
a PDF (con Adobe Acrobat). Sin embargo, si preferimos sobrescribir
el texto original, podemos copiar y pegar el texto original, a
Word, por ejemplo, o convertirlo a RTF (con Adobe Acrobat). De
todos modos, el gran problema sigue siendo mantener el formato
original cuando cambiamos el formato del documento, o lo copiamos
y pegamos. Si lo hacéis, veréis que sólo
se copia el texto, pero no se mantiene el formato ni las imágenes,
lo que resulta bastante engorroso para los traductores.
Asimismo existen pequeñas aplicaciones que
se integran en el programa (plug-ins) y que permiten, por ejemplo,
realizar conversiones de documentos a la inversa, por ejemplo
de PDF a DOC. Y también existen programas adicionales que
amplían las opciones de Adobe Acrobat y permiten, por ejemplo,
convertir los PDF a HTML manteniendo el formato (www.iceni.com,
hay disponible de forma gratuita una versión demo). También
hay otros que permiten convertir los PDF a un formato de imagen
(por ejemplo, tiff). Para una galería completa de diferentes
programas y aplicaciones integradas que permiten mejorar la capacidad
de Acrobat, tenéis una lista bastante completa en www.planetpdf.com/mainpage.asp?webpageid=612.
Como veréis, hay una infinidad de aplicaciones que podemos
aplicar a la versión Reader o a la versión completa
y que amplían las capacidades del programa original, en
nuestro caso, para que podamos hacer la traducción de archivo
PDF sin tener que perder un tiempo excesivo.
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Captura de pantalla
del programa PDFCount |
Otro problema que presentan los archivos PDF para
los traductores es saber el número de palabras. Podemos
copiar y pegar el texto original o utilizar otro de los programas
adicionales que nos permiten hacerlo. Uno de ellos se llama PDFCount,
es de pago y podemos encontrarlo en www.pdfcount.com.
Nos proporciona el número de palabras, de páginas
y de caracteres del documento PDF.
Espero que estas nociones sobre el formato PDF os
resulten de ayuda la próxima vez que recibáis una
traducción en este formato. Hay diferentes posibilidades,
sólo tenéis que elegir la que más os convenga
para vuestro caso concreto.
Sergi Álvarez Vidal (sergi.alvarez@eresmas.net)
es traductor técnico y de software. Entre otros, ha participado
en la localización de Windows 98 e Internet Explorer 4.0,
Transit 3.0 y TermStar, y ha traducido manuales técnicos
y de usuario para GM, Toyota, Epson, Dell...