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     REVISTA DE TRADUCCIÓN
Número 4 - Diciembre 2002 - ISSN 1579-5314     
   
Herramientas para traductores
                        >> Sergi Álvarez y Ramón Ordax

 

Los documentos PDF

Habréis notado que en multitud de ocasiones se nos presentan los documentos en formato PDF. ¿Qué ventajas tiene este formato respecto a otros, como por ejemplo los DOC (Microsoft Word)?

Pues como sus siglas indican, el formato PDF (Portable Document Format) fue desarrollado para permitir el intercambio de documentación entre sistemas distintos. Así pues, debido a su carácter universal, dichos archivos pueden ser visualizados indistintamente por ordenadores basados en plataforma Windows, Unix/Linux o Macintosh sin ningún tipo de complicaciones debido a compatibilidades. Asimismo este tipo de archivo es perfectamente imprimible desde cualquier impresora, sin dar lugar a desconfiguraciones ni problemas de controladores. Debido a la compresión que utiliza, se puede reducir el tamaño de los archivos, especialmente cuando llevan imágenes incrustadas.

Existe una versión más completa de Acrobat, aquella que prescinde de la palabra “reader” en su nombre
Vistas estas cualidades, se considera como el estándar a la hora de distribuir documentación del tipo que sea, siempre que dicha documentación no sea susceptible de cambios. Así, resulta el formato más adecuado para las publicación y distribución de revistas (como LdT), artículos, glosarios, normas de estilo y otros materiales definitivos. En Internet, podemos encontrar multitud de enlaces a documentos PDF y muchas empresas de traducción o empresas envían su documentación interna y normas de funcionamiento en este formato. Por tanto, podemos decir que es un formato que está plenamente implantado y es casi seguro que en algún momento recibiréis un archivo en este formato.

Para ver este tipo de archivos, la aplicación más distribuida y que no debería faltar en ningún ordenador es el famoso Adobe Acrobat Reader, en su versión 5.05 actualmente y totalmente gratuito (se puede descargar desde la página de Adobe: www.adobe.com). Este programa permite básicamente ver, navegar e imprimir este tipo de archivos. Es lo que se llamará un “visor” de documentos PDF.

Pero existe una versión más completa de Acrobat, aquella que prescinde de la palabra “reader” en su nombre. Es Adobe Acrobat, programa por el que tendremos que pagar la correspondiente licencia para adquirirlo. Este programa es mucho más potente que su hermano pequeño, ya que nos permite editar y crear archivos PDF. Claro que a la hora de editar dichos archivos no todo es tan simple como abrir un documento de Word y ponerse a trabajar con él. Resulta mucho más tedioso, y por ello se desaconseja su utilización a no ser que sea necesario. También nos permite proteger con contraseña nuestros archivos, realizar búsquedas, introducir notas, etc.

Para crear desde cero un archivo PDF, lo mejor es construir dicho documento en formatos más optimizados para la edición, como los DOC, RTF o HTML y después convertir dicho documento a PDF a través de Acrobat con un simple par de pasos.

Dada la popularidad de este formato, resulta habitual que los clientes envíen documentos en formato PDF para su traducción. En este caso, tenemos varias posibilidades, que comentaremos a continuación. Si tenemos Adobe Acrobat, podríamos intentar sobrescribir el original, pero como hemos comentado, resulta casi impracticable. Podemos realizar la traducción en otro formato y luego convertir dicho formato a PDF (con Adobe Acrobat). Sin embargo, si preferimos sobrescribir el texto original, podemos copiar y pegar el texto original, a Word, por ejemplo, o convertirlo a RTF (con Adobe Acrobat). De todos modos, el gran problema sigue siendo mantener el formato original cuando cambiamos el formato del documento, o lo copiamos y pegamos. Si lo hacéis, veréis que sólo se copia el texto, pero no se mantiene el formato ni las imágenes, lo que resulta bastante engorroso para los traductores.

Asimismo existen pequeñas aplicaciones que se integran en el programa (plug-ins) y que permiten, por ejemplo, realizar conversiones de documentos a la inversa, por ejemplo de PDF a DOC. Y también existen programas adicionales que amplían las opciones de Adobe Acrobat y permiten, por ejemplo, convertir los PDF a HTML manteniendo el formato (www.iceni.com, hay disponible de forma gratuita una versión demo). También hay otros que permiten convertir los PDF a un formato de imagen (por ejemplo, tiff). Para una galería completa de diferentes programas y aplicaciones integradas que permiten mejorar la capacidad de Acrobat, tenéis una lista bastante completa en www.planetpdf.com/mainpage.asp?webpageid=612. Como veréis, hay una infinidad de aplicaciones que podemos aplicar a la versión Reader o a la versión completa y que amplían las capacidades del programa original, en nuestro caso, para que podamos hacer la traducción de archivo PDF sin tener que perder un tiempo excesivo.

Captura de pantalla del programa PDFCount

Otro problema que presentan los archivos PDF para los traductores es saber el número de palabras. Podemos copiar y pegar el texto original o utilizar otro de los programas adicionales que nos permiten hacerlo. Uno de ellos se llama PDFCount, es de pago y podemos encontrarlo en www.pdfcount.com. Nos proporciona el número de palabras, de páginas y de caracteres del documento PDF.

Espero que estas nociones sobre el formato PDF os resulten de ayuda la próxima vez que recibáis una traducción en este formato. Hay diferentes posibilidades, sólo tenéis que elegir la que más os convenga para vuestro caso concreto.


Sergi Álvarez Vidal (sergi.alvarez@eresmas.net) es traductor técnico y de software. Entre otros, ha participado en la localización de Windows 98 e Internet Explorer 4.0, Transit 3.0 y TermStar, y ha traducido manuales técnicos y de usuario para GM, Toyota, Epson, Dell...

Ramón Ordax-Avecilla Melón (rordax@alen-sl.es) es informático especializado en programación web. En la actualidad trabaja en Alén Multimedia, empresa de la que es copropietario