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TRADUCCIÓN EN ESPAÑA

     REVISTA DE TRADUCCIÓN
Número 6 - Junio del 2003 - ISSN 1579-5314     
   
El mapa de Texas tiene forma de T  
                                    >> Olga Lucía Mutis de Serna

 

El mapa de Texas tiene forma de T. «Como en Turismo», pensé cuando empecé a planear el viaje. Por eso me hice a una guía que ofrece la oficina de turismo del Estado y escogí ropa cómoda para llevar en el equipaje. Y por cómoda se entiende que sea fácil de apilar en caso de que haga frío y haya que vestirse como una cebolla para después irse quitando las capas una a una -el clima en los Estados Unidos no peca precisamente de estable-. El apelativo de cómoda abarca que sea fácil de lavar y no necesite plancha. No importa cómo empaques la ropa, siempre va a llegar arrugada y si bien en todos los hoteles gringos hay plancha, a veces esos artefactos recuerdan las piezas de museo por el herrumbre que tienen. Mejor no contar con tener que planchar.

San Antonio (Texas) acogió este año el congreso de la
División de Español de la ATA

T como en Traducción, recordé. Íbamos a un congreso de traductores de inglés y español. El Segundo Congreso de la División de Español de la ATA. Con ese nombre, ya se empezaba a pergeñar el cúmulo de expectativas con que viajaría; a saber: primero que todo, hay que buscar artículos para Intercambios, no se me puede olvidar que soy Jefe de Redacción del Boletín, pero también hay que hacer contactos, conocer gente, reencontrarme con amigos.

«T como en Tobogán», me encontré diciendo. Después del mediodía el jueves 24 de abril, todos los eventos se sucedieron de manera atropellada, los planes tan cuidadosamente trazados se quedaron entre el tintero y finalmente solo quedó una T, la de Tertulia, como tuve que admitir. Queriendo robarle tiempo al tiempo (¿casualidad que también eso se escriba con T?) se me fueron los tres días. Ni modo, entre charlas, corrillos, reuniones improvisadas, Netmeeting, refrigerios, conversaciones, llegamos al desayuno de despedida, donde por primera vez se empezaron a ver caras largas por la tristeza (¡otra T!), abrazos trémulos, intercambios de tarjetas, lágrimas tímidas de las que apenas asoman y muchos, y muy buenos recuerdos.

       El mapa de Texas, ¿tiene forma        de T?

¿Qué se saca en conclusión de estos viajes? Constantemente me preguntan si vale la pena ir a los congresos. Sí, definitivamente, es mi respuesta. Pero no empaque en sus maletas muchos planes, ni muchas expectativas. Si bien la calidad del Congreso de la SPD en San Antonio fue insuperable, eso no es lo importante. Lo que verdaderamente se atesora son los momentos compartidos con amigos, máxime cuando por naturaleza nuestra profesión es solitaria. Hoy por hoy gracias a internet (o por su culpa), ya no tiene uno contacto personal con los clientes y con frecuencia no tiene tiempo de reunirse con otros traductores, bien porque no es fácil acomodar la agenda, o porque estamos demasiado cansados después del trabajo como para ponerlo por obra. En una profesión como la nuestra resulta obligatorio mantenerse al día y qué mejor oportunidad que esa de ver 150 traductores de distintas nacionalidades, cada uno con su acento propio, todos con distintas personalidades, pero con un mismo interés, la traducción. Por eso cuando uno menos acuerda está hablando del problema que tuvo con el archivo de zutano, lo intolerante que es mengano, el extraño comportamiento del computador, el último diccionario que conseguimos, las diferencias y similitudes del idioma que se habla en cada región, tarifas, exceso o falta de trabajo y mucho más. Pasado el barullo y ya de vuelta a la oficina, al sonido familiar del teclado, pienso que todos esos recuerdos ameritan una taza de para saborearlos.

 


Olga Lucía Mutis de Serna (olmuser@cable.net.co), bacterióloga y colombiana de nacimiento, italiana de adopción, traductora biomédica y desde hace 4 meses jefe de redacción de Intercambios, el boletín de la División de Español de la ATA.