El mapa de Texas tiene forma de T. «Como en Turismo»,
pensé cuando empecé a planear el viaje. Por eso
me hice a una guía que ofrece la oficina de turismo del
Estado y escogí ropa cómoda para llevar en el equipaje.
Y por cómoda se entiende que sea fácil de apilar
en caso de que haga frío y haya que vestirse como una cebolla
para después irse quitando las capas una a una -el clima
en los Estados Unidos no peca precisamente de estable-. El apelativo
de cómoda abarca que sea fácil de lavar y no necesite
plancha. No importa cómo empaques la ropa, siempre va a
llegar arrugada y si bien en todos los hoteles gringos hay plancha,
a veces esos artefactos recuerdan las piezas de museo por el herrumbre
que tienen. Mejor no contar con tener que planchar.
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San
Antonio (Texas) acogió este año el congreso
de la
División de Español de la ATA |
T como en Traducción, recordé. Íbamos a
un congreso de traductores de inglés y español.
El Segundo Congreso de la División de Español de
la ATA. Con ese nombre, ya se empezaba a pergeñar el cúmulo
de expectativas con que viajaría; a saber: primero que
todo, hay que buscar artículos para Intercambios, no se
me puede olvidar que soy Jefe de Redacción del Boletín,
pero también hay que hacer contactos, conocer gente, reencontrarme
con amigos.
«T como en Tobogán», me encontré diciendo.
Después del mediodía el jueves 24 de abril, todos
los eventos se sucedieron de manera atropellada, los planes tan
cuidadosamente trazados se quedaron entre el tintero y finalmente
solo quedó una T, la de Tertulia, como tuve que admitir.
Queriendo robarle tiempo al tiempo (¿casualidad que también
eso se escriba con T?) se me fueron los tres días. Ni modo,
entre charlas, corrillos, reuniones improvisadas, Netmeeting,
refrigerios, conversaciones, llegamos al desayuno de despedida,
donde por primera vez se empezaron a ver caras largas por la tristeza
(¡otra T!), abrazos trémulos, intercambios de tarjetas,
lágrimas tímidas de las que apenas asoman y muchos,
y muy buenos recuerdos.
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| El
mapa de Texas, ¿tiene forma de
T? |
¿Qué se saca en conclusión de estos viajes?
Constantemente me preguntan si vale la pena ir a los congresos.
Sí, definitivamente, es mi respuesta. Pero no empaque en
sus maletas muchos planes, ni muchas expectativas. Si bien la
calidad del Congreso de la SPD en San Antonio fue insuperable,
eso no es lo importante. Lo que verdaderamente se atesora son
los momentos compartidos con amigos, máxime cuando por
naturaleza nuestra profesión es solitaria. Hoy por hoy
gracias a internet (o por su culpa), ya no tiene uno contacto
personal con los clientes y con frecuencia no tiene tiempo de
reunirse con otros traductores, bien porque no es fácil
acomodar la agenda, o porque estamos demasiado cansados después
del trabajo como para ponerlo por obra. En una profesión
como la nuestra resulta obligatorio mantenerse al día y
qué mejor oportunidad que esa de ver 150 traductores de
distintas nacionalidades, cada uno con su acento propio, todos
con distintas personalidades, pero con un mismo interés,
la traducción. Por eso cuando uno menos acuerda está
hablando del problema que tuvo con el archivo de zutano, lo intolerante
que es mengano, el extraño comportamiento del computador,
el último diccionario que conseguimos, las diferencias
y similitudes del idioma que se habla en cada región, tarifas,
exceso o falta de trabajo y mucho más. Pasado el barullo
y ya de vuelta a la oficina, al sonido familiar del teclado, pienso
que todos esos recuerdos ameritan una taza de Té
para saborearlos.