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     REVISTA DE TRADUCCIÓN
Número 6 - Junio del 2003 - ISSN 1579-5314     
   
Primeros pasos: algunos consejos                               
>> Fernando Vidal                   

 

Tal y como hemos comentado en el editorial, la mayoría de los correos que recibimos en La linterna del traductor provienen de gente que nos pide consejo sobre sus primeros pasos en la profesión. Este tipo de preguntas es también muy habitual en la lista de distribución Traducción en España, donde muchos de sus miembros han dado ya muy buenos consejos.

Este artículo es el producto de las sugerencias de muchos de los miembros del citado foro junto con alguna aportación personal. Se ha estructurado en torno a cinco grandes puntos que no pretenden ser la panacea del éxito, pero sí una pequeña ayuda para todos aquellos que desean adentrarse en el mundo de la traducción profesional.

1. Redactar un currículo en todas las lenguas de trabajo

A quien reciba tu currículo puede interesarle más de qué
ordenador y programas dispones que si tienes permiso de
conducir.

Este es el primer paso obvio, pero habrá que prestarle una especial atención. Estaremos ofreciendo nuestros servicios como profesionales de la lengua, lo cual hace que sea fundamental cuidar al máximo la presentación, redacción y ortografía del mismo, ya que se trata de nuestra primera carta de presentación antes incluso de una hipotética prueba de traducción.

En mi opinión, es preferible un currículo especializado donde se le dé una mayor importancia a los detalles relacionados con la profesión de traductor frente a otros detalles poco importantes en este caso. Por ejemplo, a quien reciba tu currículo puede interesarle más de qué ordenador y programas dispones que si tienes permiso de conducir (al menos en caso de ofrecerte como traductor autónomo). ¿Se trata de hacerle propaganda gratuita a algunos fabricantes de componentes informáticos? No, se trata de indicar qué sistema operativo utilizas, si tienes un ordenador capaz de manejar sin problemas una presentación en Power Point de 50 Mb, si dispones de alguna herramienta de traducción asistida...

Deberemos redactar un currículo no sólo en la lengua materna, sino también en las demás lenguas de trabajo, ya que posiblemente contactemos con clientes que desconocen o no conocen bien el idioma hacia el que traducimos. Dado que son muy pocos los casos en los que un traductor tiene un conocimiento de la lengua extranjera como si de su lengua materna se tratase, lo aconsejable es que un hablante nativo de esta lengua haga una revisión del currículo. No hay que olvidar que un par de errores ortográficos, terminológicos o una expresión confusa podrían dar al traste con nuestras expectativas.

2. Registro de un dominio: la importancia de la imagen

El contar con un dominio propio ofrece dos ventajas fundamentales. Por un lado, nos permitirá tener una dirección fácilmente recordable y que se asociará con nuestro nombre, y creo que no hace falta destacar la importancia de que alguien sepa tu nombre cuando está pensando en a quién llamar para encargarle una traducción. Por otro lado, una dirección con un dominio propio da una imagen de profesionalidad que te puede hacer ganar unos puntos de entrada. Quizás esto no parezca muy importante, pero hay que tener en cuenta que muchas veces el cliente nunca llega a ver en persona al traductor, por lo que hay que buscar otras maneras de causar una buena impresión.

3. Establecer unas tarifas en función de nuestras expectativas y no de una necesidad puntual

Ya has enviado unas cuantas cartas de presentación y empiezan a llegar las primeras respuestas. En ellas, lo habitual es que te pidan tu currículo (si no lo has enviado ya), tus tarifas y que te pregunten si estarías dispuesto a hacer la prueba de traducción que adjuntan.

Por lo que he hablado con otros compañeros que empezaban en la profesión, un error típico es variar las tarifas en función de la necesidad de conseguir trabajo en ese momento, es decir, pedir más dinero cuando se está más o menos ocupado y menos cuando se lleva un tiempo sin recibir ningún encargo. Una de las primeras cosas que observaremos es que, en la mayoría de las ocasiones, las agencias no contestan inmediatamente, sino que lo hacen cuando por cualquier necesidad necesitan ampliar o renovar su grupo de colaboradores externos y se ponen en contacto contigo cuando ya ni te acuerdas de que les habías escrito. Por ello, es aconsejable llevar algún tipo de registro de las empresas con las que se ha contactado, la persona a la que se dirigió la carta de presentación, qué tipo de traducción suelen hacer si es que se especializan en algún ámbito en concreto, la tarifa propuesta en su momento...

De todas formas, no creo que variar las tarifas en función de la necesidad sea una buena idea. Tal y como comentaba anteriormente, puede que no recibas una respuesta hasta haber transcurrido unos meses y quizás en ese momento tu situación sea totalmente distinta y no te parezcan aceptables las tarifas “a la desesperada” que propusiste entonces. Lo aconsejable es que cada uno recapacite sobre lo que aspira a ganar teniendo muy en cuenta las palabras que puede traducir cada día a un ritmo normal y todos los gastos asociados a la profesión (Seguridad Social, luz, teléfono, conexión a Internet, diccionarios, hardware, software...) y que a partir de ello fije unas tarifas que considere adecuadas para cumplir este objetivo.

4. La prueba de traducción, que no de velocidad

Aquí nos encontramos con otro error típico: pensar que si devolvemos la prueba de traducción en un par de horas daremos la impresión de que somos muy rápidos. A un cliente serio no le interesa un traductor extremadamente rápido, sino una persona que sea capaz de entregar una traducción de calidad dentro de un plazo razonable. La gran ventaja que nos ofrecen las pruebas es que, en la mayoría de las ocasiones, el plazo no será fijo, algo que deberemos aprovechar para revisar perfectamente todo y buscar posibles trampas en el texto. Hay que tener en cuenta que, de entrada, se nos va a valorar por la traducción de unas 300-500 palabras, por lo que un par de errores motivados por las prisas pueden hacer que tu currículo pase al olvido como tantos otros.

Además, hay que tener en cuenta que en muchos casos pasarán unos días antes de que corrijan la citada prueba, lo que hace que tenga aún menos sentido haber perdido la posibilidad de revisarlo todo detenidamente.

También son muy típicas las preguntas en torno a la extensión de una prueba de traducción. Las 300-500 palabras de las que hablaba anteriormente es lo que me he encontrado con mayor frecuencia, pero es algo bastante variable en función del cliente. Lo que sí que está claro es que la traducción no remunerada de un capítulo de un libro o de dos mil palabras no es una prueba de traducción sino un abuso.

5. Una época de poco trabajo es una oportunidad para hacer otras cosas

Antes comentábamos que muchas veces se cae en el error de bajar las tarifas en épocas de escasez de trabajo. Lo primero que habría que hacer en estos casos es reflexionar sobre los motivos que nos han llevado a esta situación. Muchas veces se deberá simplemente a que el trabajo de autónomo suele tener una serie de altibajos, y la clave está en aprovechar los momentos en los que se dispone de más tiempo para hacer otras cosas. Durante este tiempo siempre hay cosas que hacer: actualizar tu currículo, buscar clientes nuevos, crear o actualizar tu página web, ampliar tus conocimientos sobre los temas de los que sueles traducir, ayudar a otros traductores en listas de distribución (cuya ayuda podremos necesitar en cualquier otro momento) aprender a manejar determinadas herramientas informáticas (memorias de traducción, programas para la maquetación de textos,etc.). Las opciones para estar cada vez más capacitado (algo que nos llevará a poder optar a más encargos de traducción) son inagotables y casi siempre mejores que reducir las tarifas que se establecieron en su momento.

El mejor consejo: no bajar la guardia

Los consejos anteriores no le garantizarán a nadie que vaya a formar una buena cartera de clientes en poco tiempo, pero seguro que en algo sí que pueden ayudar. Lo que debemos tener más presente es que una prueba de traducción sólo nos abre las puertas hacia un encargo de traducción, pero serán los sucesivos encargos los que harán que sigamos trabajando o no para estos clientes. Por ello, nunca deberemos bajar la guardia y pensar que tenemos ciertos clientes fijos, ya que el ser traductor autónomo significa estar bajo una evaluación continua, donde lo más importante será el mantenimiento de la calidad de nuestras traducciones.


Fernando Vidal (fernando@vidal.com) es traductor autónomo de inglés / francés / gallego > español y trabaja fundamentalmente con textos financieros y médico-farmacéuticos.