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     REVISTA DE TRADUCCIÓN
Número 7 - Octubre del 2003 - ISSN 1579-5314     
   
Cuando nos visita Mr. Jones  
                                    >> Rut Simcovich

 

Para que un intérprete pueda desempeñar cabalmente su rol de mediador interlingüístico e intercultural, es fundamental que comprenda en profundidad algunas de las situaciones en las que le toca desempeñarse. De esta manera podrá ofrecer a sus clientes un completo asesoramiento profesional, lo que a su vez, redundará en una mayor jerarquización de su trabajo.

Una situación típica que enfrentan las filiales locales de empresas multinacionales extranjeras es la visita de un directivo de la casa matriz, que debe comunicarse con un grupo grande de personal que puede estar compuesto por personas de nivel gerencial o mixto, incluidos obreros y empleados. A los fines de este artículo, supondremos que el directivo en cuestión es de habla inglesa, situación muy habitual.

Para decidir si los servicios de un intérprete servirán para crear mejores condiciones de comunicación, son varios los factores que pueden orientarnos.

Obviamente, estos comentarios parten de la premisa de que se está considerando usar servicios de interpretación profesionales, de alta calidad. De no ser así, la interpretación misma pasará a ser parte del problema y no de la solución.

Este escenario de comunicación incluye varios
niveles de dificultad, a los que llamaremos barreras

El escenario de comunicación planteado incluye varios niveles de dificultad, a los que llamaremos barreras, que podemos clasificar en lingüísticas y extralingüísticas. Como primer paso, propongo la conveniencia de distinguir entre ambos tipos de dificultad.

1.Barreras extralingüísticas

Normalmente, en la situación planteada operan los siguientes elementos:

A. Diferencia jerárquica entre los participantes:

El visitante suele tener una posición de superioridad jerárquica con respecto a los participantes locales. Además, muchas veces el grupo local también incluye varios niveles jerárquicos, con relaciones de dependencia entre sí.

B.Temor a hablar en público:

Es la tensión derivada de tener que hablar y opinar frente a un grupo numeroso, y surge del temor de "mostrarse" o "ponerse en evidencia" frente a los demás.

C.Motivo de la reunión:

La reunión puede tener por objetivo, por ejemplo, anunciar cambios importantes desde la casa matriz.

D. Sentimiento de "rendir examen":

Es el que pueden experimentar los empleados locales si deben hacer presentaciones ante el visitante, por ejemplo, sobre los resultados obtenidos por la empresa en el país.

2.Barreras lingüísticas

Además de la obvia (uso de distintas lenguas), se agregan otros elementos más sutiles:

A."Culpa" o "complejo de inferioridad" por no hablar el idioma de la casa matriz. Esto se agrava si la empresa paga clases del idioma extranjero para el personal.

B.Admitir, reconocer o poner en evidencia una carencia, relacionada con el conocimiento imperfecto del idioma extranjero, que puede potenciarse si implícitamente se establece que lo normal es saber el otro idioma, preguntando "¿Alguien necesita traducción?" o "¿Hay alguien que no entienda inglés?"

C.Dificultad para decodificar los mensajes no verbales por falta de conocimiento de la cultura extranjera.

No me detendré aquí en los aspectos extralingüísticos, aunque un intérprete experimentado a veces también puede hacer algunos aportes en este sentido, a los que me referiré someramente al final.

En lo que respecta a las barreras lingüísticas, la experiencia me permite sugerir algunas estrategias que suelen dar buenos resultados.

1.Anticiparse a las dificultades creando las mejores condiciones de comunicación: contratar un servicio de interpretación calificado.

Pensar en usar un servicio de interpretación no es muy diferente de prever otros elementos que normalmente consideramos para el éxito de una reunión: contar con un lugar confortable, la iluminación apropiada, un micrófono si el auditorio es numeroso, un rotafolios o proyector de transparencias para ayudas visuales, etc.

2.Invertir el planteo: el que necesita ayuda, porque carece de conocimientos, es el visitante. Es el alto directivo el que necesita traducción. He visto a muchos directivos extranjeros comenzar su exposición con una disculpa por no hablar castellano y diciendo que afortunadamente, como tienen un buen intérprete, no tendrán problemas en comunicarse. Otra posibilidad es que sea el más alto ejecutivo local el que sugiera: "Mejor hablemos todos en castellano porque hay interpretación".

De esta manera todos podrán concentrarse en hablar del tema de la reunión y hacer sus aportes en función de su pericia individual y no de que sepan o no sepan hablar inglés.

3.Decidir por adelantado y dejar en claro las reglas del juego, o sea, si los participantes locales hablarán en castellano y serán interpretados al idioma extranjero para el visitante o si cada uno puede usar el idioma que prefiera. No presionar en uno u otro sentido.

4.También es importante reconocer que existe una barrera lingüística, pero que precisamente porque lo que se quiere privilegiar es la buena comunicación, se ha contratado a un intérprete competente para asegurarla.

Pasando ahora a aspectos extralingüísticos, si se quiere dar a la reunión un carácter informal y promover los contactos, una opción que da buenos resultados es disponer mesas de apoyo alrededor del perímetro de una sala auxiliar, preferentemente con algún refrigerio. De esta forma, una vez finalizada su exposición el visitante podrá recorrer los distintos grupos y conversar con ellos.

¿Para qué pensar en todo esto? Utilizar interpretación significa una inversión de dinero y, según la modalidad (consecutiva o simultánea), del tiempo útil de la reunión. Además de la ventaja evidente de asegurar la comunicación, este análisis permite poner al descubierto las barreras extralingüísticas, si es que existen.

Esto hace más fácil reconocerlas, encararlas y resolverlas, mejorando la posibilidad de lograr los objetivos. Será posible establecer más claramente dónde están las dificultades y saber si hay otros factores en juego que deban ser considerados. Por otra parte, es indudable que si esos otros factores existen, la dificultad lingüística no hará más que potenciarlos.



Rut Simcovich (rsimcovich@fibertel.com.ar) nació y reside en Buenos Aires, Argentina. Es traductora e interprete de ingles-español. Entre sus trabajos más destacados se cuenta la interpretación en el Juicio a las Juntas Militares (1985). Durante los últimos 15 años también se ha dedicado a desarrollar cursos de formación y perfeccionamiento de intérpretes y traductores. Ha participado como expositora en congresos de la FIT, Idiomanía, CTPBA, ATIBA, Círculo de Traductores de la Zona Oeste y FederCentri (Italia). Publicó trabajos en The ATA Chronicle y Molinos de Viento. Fue presidente de AATI (Asociación Argentina de Traductores e Interpretes) y miembro de AIIC y ATA.