¡Que le den black pudding!
Hay traductores que, cuando
llegan las vacaciones, no pueden separar la profesión de
la diversión, el ocio del negocio, y así hay que
verlos en los hoteles astronómicos destripando los diversos
impresos multilingües que aparecen ante sus ojos. Es el caso
de un traductor que se alojaba en un céntrico hotel de
la Villa y Corte, uno de esos que si cuentas las estrellas con
los dedos de una mano casi te faltan dedos, y se sorprendió
a sí mismo leyendo un pequeño rótulo que
había encima de la mesa.
El texto decía: “Recién hecho. Nos gustaría
prepararles —sin cargo adicional— nuestras especialidades
calientes, recién hechas. Solicítelas a nuestro
camarero/a.
—Huevos pasados por
agua, fritos o revueltos.
—Salchichas frankfurt o frescas.
—Bacon y morcillas.”
Y como lo mejor de las
tentaciones es caer en ellas, no dudó en girar el soporte
para leer la versión inglesa, esa que ponen para que los
turistas se enteren, aunque no hablen inglés. Decía
así: “Just cooked. Our chef recommends for breakfast
freshly cooked, at no extra charge. Order from your waiter.
—Soft boiled, fried
or scrambled eggs.
—Fresh sausages and frankfurters.
—Bacon and black pudding.”
Y se quedó pensando
mientras tomaba el café… ¿por qué pondrá
“sin cargo adicional” cuando basta con poner “gratis”?
¿Quién será el moderno que pone camarero/a?
¿Por qué “panceta” se dice igual en
inglés y en español? ¿Será la misma
persona “nuestro camarero/a” y “your waiter”?
¿Por qué para el español los camareros son
de la empresa y para el extranjero son del cliente?
¡Menos mal que han
escrito “black pudding” y no “morcilla”
en la versión inglesa! Si se entera el inglés de
que la morcilla era un tripa envenenada que se usaba para matar
perros callejeros, se hubieran podido ofender tanto o más
que el perro inglés de Pérez Reverte. Así,
el desprecio bilingüe de la expresión queda mucho
más fino cuando dices: ¡Que le den “black pudding”!