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     REVISTA DE TRADUCCIÓN
Número 8 - Marzo del 2004 - ISSN 1579-5314     
   
Sobre teoría y traducción: respuesta a una lectora
                                                      >> Leandro Wolfson                

 

Poco tiempo después de publicarse el número de La linterna de noviembre de 2003, recibo el siguiente mensaje:

Soy una estudiante de traducción e interpretación de la Universidad de Granada que ha leído sus “Diez etapas en la traducción de un poema”. Nos proponen en la facultad un trabajo sobre la siguiente cuestión: ¿Es necesaria la teoría de la traducción para un traductor profesional? ¿Es útil a la hora de traducir? Me interesaría muchísimo saber su opinión al respecto.

Tenemos una asignatura en cuarto año que se llama Traductología y allí hemos tratado este tema; yo incluí su artículo, porque aparte de parecerme muy interesante, qué mejor que basarnos en el proceso de traducción de un traductor profesional para saber si éste se remite a la teoría en algún momento.

Muy agradecida,

NN

Antes de darle mi opinión, le pregunto cuál es la de ella. A vuelta de correo me dice:

Mi opinión quizá sea un poco limitada ya que poco sé sobre la teoría de la traducción. Lo que más me suena es todo aquello de skopos pero considero que tienden a dar vueltas sobre el mismo tema una y otra vez. [...] Desde mi punto de vista, la teoría es poco práctica para el proceso, quizá más para la revisión de un texto ya traducido, pero creo que pocas veces un traductor se remite a Nida para resolver algún problema que le plantee el texto. Además, debe de ser muy complicado tener una teoría que abarque tantos campos, contextos y situaciones como abarca la traducción. [...] También he de decir que hay herramientas traductológicas (manuales de estilo, lingüística de la traducción) que me parecen muy útiles, y que estudiar las corrientes a lo largo de la historia de la traducción no me parece mal.

Como habrá observado, me pierdo un poco en este tema. Lo que sí tengo claro es que tanto a mí como al resto de mis compañeros nos interesaría mucho incluir su opinión al respecto.

Mañana a las cuatro hemos de presentar nuestro trabajo en clase...

Muchas gracias de nuevo

NN

La propuesta de esta estudiante me obliga a volver, una vez más, sobre el tema tan polémico de la traducción y (su) teoría. Repaso mentalmente mis propias convicciones después de haber leído tantos libros y artículos, y trato de serle franco. Ésta es mi respuesta:

Estimada NN:

Creo que ya llego tarde para tu presentación, pero de todos modos algo quiero decirte.

Coincido con tu apreciación “intuitiva” de que la teoría no brinda, salvo raras excepciones, herramientas muy útiles para resolver casos concretos.

La traducción escrita tiene en Occidente más de veinte siglos; la traductología apenas tiene dos o tres décadas. Primera conclusión: casi todas las traducciones, desde la de la Biblia en adelante, que enriquecieron la cultura occidental se hicieron sin el auxilio de una teoría sistemática que pudiera llamarse tal. Es obvio, entonces, que nadie –salvo algún profesor de traductología que no sea traductor profesional, y que quiera conservar su puesto–, puede sostener que la teoría es necesaria para traducir.

Dicho esto, me gustaría reafirmar ahora, aunque parezca paradójico, el punto de vista contrario: la buena teoría es útil y necesaria para: 1) Hacerle reflexionar al traductor sobre sus propias prácticas y procedimientos, a la luz de lo que opinan los demás. 2) Construir gradualmente un conjunto de ideas (una ciencia) que, cuando estén bien depuradas y discutidas, puedan brindar estrategias, técnicas, instrumentos, hipótesis de trabajo, etc. Entre otras cosas, esto permitiría acelerar el proceso de formación y perfeccionamiento, evitándole a cada traductor individual tener que aprender por el costoso y dilatado proceso del ensayo y el error. 3) La teoría me parece necesaria para cualquiera que decida, no ya traducir, sino enseñar a traducir. Un marco teórico, una metodología, algunas referencias bibliográficas de quienes le han precedido, son indispensables en esa situación.

De hecho, yo he utilizado mucho la teoría en los tres aspectos, sobre todo en el 3 desde que empecé, hace ya más de quince años, a tratar de transmitir mi experiencia a otros.

A veces, ciertas ideas generales (tú mencionas a los teóricos de la “skopos” y a Nida, no elegiste mal) no tienen una aplicación inmediata concreta, pero con el tiempo van moldeando y mejorando nuestro acercamiento a la tarea.

Coincido también contigo en que hay herramientas traductológicas más útiles que la teoría propiamente dicha, como las que tú nombras (manuales de estilo, etc.) y algunas otras. Por ejemplo, los libros sobre anglicismos, sobre falsos amigos, sobre estructuras comparadas, etc. En particular, a mí me han enseñado mucho los comentarios o críticas sobre traducciones. A veces esos comentarios pertenecen al propio traductor. El análisis concreto del proceso por el cual un traductor profesional llega a sus decisiones me parece un campo fecundo no muy desarrollado. Mi artículo es un ejemplo, pero habría muchos más, como los prólogos, introducciones o notas que diversos traductores importantes de obras importantes han hecho a lo largo de los últimos cincuenta años.

Espero haberlos ayudado un poco a ti y a tus compañeros. Si tienen alguna otra consulta, continuemos este diálogo a través del océano.


Leandro Wolfson leandrow@arnet.com.ar es un traductor científico y literario argentino. Tradujo más de 180 libros y gran cantidad de artículos para revistas especializadas. Desde 1995 lleva a cabo cursos de revisión a distancia para traductores al castellano radicados en Estados Unidos y otros países. Es autor de numerosos artículos sobre traducción.


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