La traducción
en el siglo XX
Al finalizar la glosa de la Aproximación
a la historia de la traducción en España del
profesor José Francisco Ruiz Casanova, llegamos al siglo
XX, periodo en el que las ideas lingüísticas reciben
la influencia del Curso de Lingüística General
de Saussure.
Cronológicamente, podemos parcelar el estudio
del siglo XX en tres partes marcadas por dos acontecimientos fundamentales:
la guerra civil y el fin de la dictadura franquista. De este modo,
establecemos tres periodos claros de estudio: a) 1901-1939; b)
1940-1975 y c) 1976-2000.
En el primer periodo hallamos traducciones realizadas por autores
españoles e hispanoamericanos, mientras que en el segundo
encontramos traducciones de autores españoles realizadas
en España y de autores españoles realizadas en el
exilio, así como otras de autores hispanoamericanos. A
partir de 1975 las traducciones vuelven a proceder de traductores
españoles e hispanoamericanos.
Podemos parcelar el estudio del siglo
XX en tres partes marcadas por dos acontecimientos fundamentales:
la guerra civil y el fin de la dictadura franquista.
Para estudiar la historia de la traducción
en el siglo XX español es fundamental la obra de Valentín
García Yebra, especialmente dos de sus libros (En torno
a la traducción y Traducción: Historia y teoría),
en los que aparece como heredero de Pellicer y Menéndez
Pelayo con una metodología descriptiva, positivista e historicista,
que entiende las traducciones como parte de la lengua y literatura
de llegada.
En las primeras décadas del siglo perviven
las discusiones sobre las malas influencias del francés
en la lengua española, debate que va decayendo poco a poco
para centrarse en las capacidades de los traductores, aunque ello
no impide que se publiquen antologías de poesía
francesa como la de Fernando Maristany de 1922 o versiones de
Mallarmé realizadas por Alfonso Reyes en 1932, en línea
con las versiones poéticas anteriores de Enrique Díez-Canedo
(1907 y 1910) que incluye traducciones de Verlaine, Rimbaud, Mallarmé,
Baudelaire, Yeats, Wilde, Henley y otros autores.
También de esta primera parte del siglo
son las versiones de Hernani, realizada por los hermanos
Machado y Villaespesa, el Don Juan de Moliere por Benavente
o El crimen del padre Amaro de Eça de Queiroz
en la pluma de Valle-Inclán. A ello se añaden los
dos primeros volúmenes de En busca del tiempo perdido
que tradujo Pedro Salinas o El artista adolescente (retrato)
de Joyce que firmo en 1926 un tal Alfonso Donado que ocultaba
a Dámaso Alonso.
Dos nombres ilustres más del grupo del 27
que invirtieron sus esfuerzos en la traducción son Jorge
Guillén (El cementerio marino de Paul Valery)
y Luis Cernuda (Troilo y Crésida de Shakespeare).
Este último con especial interés por poetas como
Éluard, Hölderlin, Wordsworth, Blake, Yeats,…
En la segunda mitad del siglo, el número
de traducciones crece en progresión geométrica,
mientras que los estudios sobre traducción brillan por
su ausencia, así como la necesaria historia de la traducción
reivindicada por García Yebra y otros. Rafael Martín-Gaitero
denuncia la ausencia de datos básicos para la historia
de la traducción, tales como qué se ha traducido,
a quién, de qué lenguas, qué tipo de textos,
de qué temas, quién ha realizado las traducciones,
cuándo, dónde, por qué, cómo se ha
traducido. En definitiva, datos fundamentales para poder afrontar
una primera aproximación a la historia de la traducción
en cualquier época, pero especialmente en el siglo XX,
ya que el aumento de la producción editorial la convierte
en inabarcable de otro modo.
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Las traducciones crecen en progresión
geométrica y los
estudios sobre traducción brillan por su ausencia. |
Entre las traducciones de esta época encontramos
la poesía completa de Eliot firmada por José María
Valverde, las versiones de Pasolini, Pavese, Quasimodo, Carner,
Espriu, Riba y otros realizadas por José Agustín
Goytisolo o las traducciones de Kavafis y Keats de José
Ángel Valente. Mención especial merece Ángel
Crespo (1926-1995), traductor durante más de cuatro décadas
de obras escritas en latín, portugués, italiano,
retorromano, catalán, francés e inglés. En
la misma línea políglota encontramos los trabajos
de Clara Janés, que traduce del inglés, francés,
catalán y portugués.
También cabe recordar las versiones que
Jenaro Talens realizó de obras de Shakespeare, Stevens,
Hölderlin, Novalis, Beckett y otro poetas, así como
las traducciones que publicaron en España los argentinos
Borges y Cortázar, entre cuyas versiones se cuentan nombres
como Poe, Keats, Yourcenar, Wolf, Kafka, Melville, Whitman y otros.
Fuente: Ruiz Casanova, José Francisco:
Aproximación a una historia de la traducción
en España, Madrid: Cátedra, 2000, 535 págs.
EL PERSONAJE: Emilio Lorenzo Criado (1918–2002)
Emilio Lorenzo Criado nació en Puerto Segura
(Salamanca) y estudio la carrera de Filosofía y Letras
en Madrid, donde se doctoró en 1942. Empezó su carrera
docente como catedrático de instituto en el Lope de Vega,
fue ayudante de cátedra con Dámaso Alonso, profesor
de lingüística en la Universidad de Pennsylvania,
profesor del Instituto de España en Londres y desde 1953
catedrático de lingüística germánica
en la Universidad Complutense de Madrid.
En 1960 fundó la revista Filología
Moderna y la dirigió hasta 1975. También fue
miembro fundador de la Asociación Europea de Profesores
de Español en la Universidad Internacional Menéndez
Pelayo en 1967 y experto de la UNESCO para el estudio del español
en Filipinas frente al inglés y al tagalo en 1968. En 1974
se puso al frente del Instituto Universitario de Lenguas Modernas
y Traductores de Madrid y seis años más tarde
fue invitado por la Universidad de Pekín para poner en
marcha la sección de español, encargo al que hubo
de renunciar por enfermedad.
En 1981 escribió Utrum lingua an loquentes?,
su discurso de ingreso en la Academia para ocupar el sillón
“h”, sobre las dolencias y carencias del español,
que fue respondido por Rafael Lapesa con otro sobre los neologismos
y el futuro de la lengua.

Fue profesor del Instituto de España
en Londres
Desde su cátedra participó en los
proyectos de la Fundación Alfonso X el Sabio y organizó
tres simposios sobre problemas de la traducción, al mismo
tiempo que ejercía de traductor y revisor del diccionario
de la RAE. Sus intereses docentes giraban en torno a la gramática
comparada, la lingüística contrastiva y la traducción
de textos ingleses al español, materia sobre la que continuó
impartiendo cursos de doctorado incluso después de jubilarse,
especialmente sobre las versiones españolas de los Viajes
de Gulliver.
Fue miembro de la Philological Society
desde 1950 y dos años más tarde inició con
especial interés el estudio de los anglicismos hispánicos,
tanto léxicos como morfológicos y sintácticos.
También fue Presidente honorario de la Asociación
Española de Estudios Anglonorteamericanos y socio de honor
de la Asociación Profesional Española de Traductores
e Intérpretes.
Sus traducciones del alemán y del inglés
le convirtieron en prestigioso experto en la obra de Johathan
Swift, especialmente en la traducción anotada de Gulliver’s
Travels, a la que dedicó varios años de estudio.
También del inglés tradujo la Bibliografía
de la estilística romance de Hatzfeld y Símbolo
y color en la obra de Martí, de Schulman. Del alemán
tradujo El Cantar de los Nibelungos, Problemas y
métodos de la lingüística (con Dámaso
Alonso) y El léxico rural del noroeste ibérico
de Wartburg.
Entre los premios y condecoraciones que merecieron
sus 84 años de esfuerzos, destacan los doctorados Honoris
Causa de Sevilla y Salamanca (a título póstumo),
la Medalla de Plata del Goethe Institut, la Gran Cruz del Mérito
de la República Federal de Alemania, la Medalla de Honor
de la UIMP o el título de Chevalier des Palmes Académiques
de la República Francesa.
Fuentes:
Alba, Asunción: “Emilio Lorenzo (1918-2002)”,
EPOS XVIII (2002), pp. 9-13.
Unidad en la diversidad, 10 de julio de
2002. www.unidadenladiversidad.com
Instituto Universitario de Lenguas Modernas y Traductores:
25 años. www.ucm.es/info/iulmyt
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