Traductores de tiquetes
Cuando uno es ciudadano
del mundo, no suele preocuparse mucho de los papeles, salvo del
pasaporte, y eso a veces ocasiona algunos problemas. En mi caso,
el problema era que estaba de nuevo en España. La primera
vez aterricé en Canarias, hace dos años, y ahora
que pretendía quedarme más tiempo lo primero que
me dice mi anfitrión es que debo poner en regla mi permiso
de conducir.
Nada como acudir a la Jefatura
de Tráfico más cercana y hacer los trámites
oportunos, así que nada más entrar hago lo que veo
que hacen los demás, acercarse al dispensador de números,
uno de esos que hay en las carnicerías, para coger mi turno.
Levanto la vista y el cartel es claro: “Coja su tique y
espere su turno, Gracias”.
De entrada pensé
que debía seguir perfeccionando mi español, porque
en una frase tan simple ya había una palabra que no reconocía:
"tique". Pregunté a mi acompañante español,
nativo como una paella, y dudó antes de decir que se refería
al número de papel que acaba de coger, el 383 con el primer
tres en negrita.
Asombrado aún por
el injerto lingüístico, pregunté a mi colega
porqué no habían escrito "Coja su número
y espero su turno. Gracias.", que era más lógico.
Sobre todo viendo que al lado había un contador electrónico
que indicaba el número de orden y la ventanilla a la que
había que acudir en cada caso. Y además, evitaban
poner una coma antes de mayúscula, que tampoco me enseñaron
nunca que fuera correcto en español.
Obviamente, no conseguí
una explicación lógica, pero me prometí deshacer
el entuerto en la biblioteca más próxima. Raudo
y veloz acudí a la biblioteca pública del barrio
y abrí el DRAE por la palabra "Tique". Y allí
estaba ella toda ufana: "Del inglés ticket,
en segunda acepción vale, bono, cédula, recibo,
billete, boleto, pero nada de número. Retrocedí
y busqué "Ticket", pero no estaba. Quizás
no fuera la última edición del Diccionario, así
que esperé pacientemente en la cola de los ordenadores
y por fin pude consultar el DRAE en la página de la RAE,
pero la respuesta no dejaba dudas: “La palabra consultada
no está en el Diccionario.”
Miré a mi alrededor
buscando alguien a quien preguntar por el origen de aquel invento
y di con un colombiano que había tenido la misma sensación
de ignorancia que yo. Él me explicó que en su país
se utiliza "tiquete", no "tique", igual que
en otros países de América Central, pero que tuviera
cuidado al usarlo, porque en España te pueden "picar
el tique" en un tren, pero en Costa Rica “picar el
tiquete” es morirse.
Le agradecí la lección
y me fui caminando a casa de mi amigo, el indígena paellero,
mientras pensaba en la hija de Zeus, que también se llamaba
Tique, que significa Fortuna, y tenía el poder de decidir
la suerte de cualquier mortal. Yo al menos había tenido
la suerte de que me picara la curiosidad, no el tiquete.
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