Manual de español urgente
Decimoquinta versión corregida y aumentada del Manual de Estilo de la Agencia EFE. 2004. Madrid: Cátedra.
ISBN: 84-376-2142-9.
Precio aproximado: 12,50 €
Se trata, en efecto, de la recién publicada la decimoquinta edición del famosísimo manual de la agencia EFE, convertido en obra de consulta básica de muchos traductores, para despejar dudas de manera rápida y ante todo sencilla. No cabría esperar menos de un título tan sugerente.
Las novedades de esta edición respecto a la anterior, (indicadas de manera resumida en la introducción), responden a la voluntad de actualización de una lengua en cambio constante. Como todas, se podrá objetar a tal perogrullada. Por supuesto, pero no hay que olvidar que esta obra también va dirigida a los millones de hablantes y usuarios de español fuera de España, cosa que tendemos a olvidar desde nuestra visión reducidamente castellanocentrista.
La estructura del libro se mantiene prácticamente idéntica. La diferencia más visible es la fusión de los dos capítulos de la edición anterior: «Normas sobre topónimos» y «Algunos gentilicios que se prestan a confusión», bajo el epígrafe: «Topónimos y gentilicios». Su consulta se encuentra aparentemente simplificada, aunque lo que ha ocurrido en realidad es que se han eliminado unas cuantas entradas, especialmente de Hispanoamérica. Creo que sigue siendo interesante distinguir entre santiagués (o compostelano), santiaguino (de Santiago de Cuba) o santiagueño (de SantiagoChile). Incluso como mera anécdota galaica, y por la parte que me toca, ha desaparecido guardés, de La Guardia (A Guarda, Pontevedra). Afortunadamente aparecen corregidos errores de la decimocuarta edición, como el de ubicar Yibuti en Somalia.
En cuanto la parte consagrada al léxico, los cambios son mínimos. Por ejemplo desaparece la entrada «etnia»; para EE. UU. (sic.) se añade la justificación de la necesidad de escribirlo con puntos de abreviación; para el término dossier, (aceptado por la Real Academia con esta grafía), se recomienda su hispanización (dosier) o que sea traducido por expediente, informe o carpeta. Resulta esto ultimo un tanto extraño sabiendo que la agencia EFE suele recomendar las soluciones de la Academia. A pesar de todo, y en defensa del idioma, es justo reconocer que sistemáticamente se siguen proponiendo, siempre que se puede, traducciones en vez de los anglicismos innecesarios que nos invaden. Con todo, sabemos que la norma va por un lado, y el uso por otro. Mucho me temo que no hay nada que hacer contra «jugar un papel». Yo misma, como decente, tolero su uso, aunque personalmente lo evite.
Lo que no deja de llamar la atención, es la ausencia de términos referidos al mundo de las tecnologías de la información y de la comunicación, cada vez más presentes en la vida cotidiana, y por supuesto en la prensa. Sería muy de agradecer que en las próximas ediciones nos indicasen si prefieren en línea a on line, Internet así o con minúsculas, o cómo evitar el prefijo e- (mail, comercio, learning), ajeno por completo a los usos morfológicos de nuestra lengua.
Vemos con agrado como la bibliografía se ha ampliado, aunque se echa en falta la dirección electrónica de los diccionarios y manuales de estilo en línea, puesto que muchos lo están (Libro de Estilo Interinstitucional de las Comunidades Europeas), y se encuentran de hecho más accesibles para los que necesitan consultarlos. Es también mayor el número de recursos en Internet. Así, resulta de lo más pertinente que se incluya el boletín Puntoycoma , enteramente dedicado a cuestiones terminológicas. Con todo considero que estos recursos siguen resultando escasos (12 frente a los 5 de la edición anterior), tendiendo en cuenta que periodistas, investigadores, docentes y traductores nos pasamos las horas sentados ante el ordenador, y que la red es hoy por hoy la gran fuente de documentación.
Por esto mismo, y para evitar su uso y abuso, sigo recomendando el Manual de español urgente, compendio de corrección, sencillez y sentido común.
Diccionario de uso de las preposiciones españolas.
Slager, Emile. 2004. Madrid: Espasa. Presentación de Manuel Seco.
ISBN: 84-670-1447-4
Precio aproximado: 20,00 €
Emile Slager fue profesor de español en la Universidad de Utrecht, dedicandosu carrera al estudio de esta lengua, ya fuese como gramático o traductor. En el año 1997 publica en Visor, Pequeño diccionario de construcciones preposicionales, que consta de 3000 entradas (adverbios y adjetivos) con sus regímenes preposicionales más frecuentes, tomados de un corpus amplio y heterogéneo y no a partir de una normativa gramatical determinada
Tal fue el germen del Diccionario de uso de las preposiciones españolas. Este no consiste en una simple versión corregida y aumentada. Así, ahora cuenta con 5000 voces (2000 más que en su origen), ¾mayoritariamente verbos y sustantivos, pero también adjetivos y adverbios¾ tomadas de un corpus significativamente más grande, gracias a la inestimable ayuda de las herramientas electrónicas de almacenamiento,búsqueda yconsulta. Sus fuentes pertenecen a una gran variedad ámbitos de conocimiento, incluyendo por tanto diferentes registros. Así, el apéndice final dedicado a las fuentesdocumentales puede ser también usado por los traductores como recopilación de recursos lingüísticos y textos paralelos, ya que podemos encontrar desde novelas o manuales universitarios hasta diarios oficiales, pasando por sitios web de periódicos, de psiquiatría, nutrición o negocios. Eso sí, aunque se trata siempre de fuentes originales (o lo que es lo mismo, no traducidas), se encuentran limitadas exclusivamente al ámbito del español peninsular. Tal vez esto no hiciese variar esencialmente los usos de las preposiciones, pero digamos que desde el punto de vista de la representatividad del corpus hubiese sido mucho más adecuado.
Las entradas incluyen: la categoría gramatical de la palabra, la preposición y su valor semántico, seguido de un ejemplo y la fuente de donde procede. En el caso de que la palabra se combine con más de una preposición, o que esta cambie de valor semántico, aparecen numeradas y separadas por barritas. Puede aparecer también un comentario aclaratorio del uso de esta, o bien uno relativo a la frecuencia de uso de una o más preposiciones, así como la posibilidad de que el régimen sea de complemento directo o de otro tipo.
Aunque cada una de estas entradas son fáciles de consultar, no está de más el leerse previamente la nota preliminar del autor y el ejemplo de entrada (cosas que sé que todos nosotros tendemos a no hacer por aquello de ir al grano y a lo práctico), lo cual agilizará y ajustará la consulta a nuestras necesidades precisas.
Considero que este diccionario se va a convertir con el paso del tiempo en una de los más usadas por los traductores (por no mencionar otros oficios de la lengua), a lo que contribuye, y no es cuestión menor, su tamaño fácilmente manejable. Porque a menudo, no por ignorancia, sino por interferencias lingüísticas debidas a los plazos y a la saturación de trabajo, acabamos por no saber si las preposiciones que empleamos son las correctas, o ese simple calco que tanto tememos cometer.
Susana Cruces Colado es profesora de la facultad de Filología y Traducción de la Universidad de Vigo.
Teoría y práctica de la subtitulación inglés-español
Díaz Cintas, Jorge. 2003. Barcelona: Ariel (con prólogo de Mayoral Asensio, Roberto).
ISBN: 8434468123
Precio aproximado: 36,00 €
Como su título bien indica, esta obra se centra en la subtitulación del inglés al español de programas audiovisuales y resulta realmente novedosa porque es la primera vez que se nos presenta el análisis de una modalidad de traducción audiovisual (TAV) en formato tanto impreso como digital; se trata de un proyecto multimedia, con libro y DVD, que recoge las tres dimensiones de esta práctica traductora ―imagen, sonido y palabra impresa― y que permite al lector instruirse tanto en sus aspectos teóricos como prácticos.
El libro consta de cuatro partes y cuenta, además, con una completa bibliografía, una filmografía, como no podía ser de otro modo, y varios apéndices entre los que se incluyen: un glosario de términos relacionados con el subtitulado, una selección de direcciones de Internet útiles para el traductor audiovisualy un listado de estudios de subtitulación en España y en el mundo, así como de empresas que elaboran programas de simulación de subtítulos.
En la primera parte, nominada Sociedad y profesión, Díaz Cintas define esta modalidad de TAV, ofrece una categorización de los subtítulos aplicando diversos criterios (formal, lingüístico, técnico y atendiendo al canal de difusión) e introduce la expresión “traducción vulnerable”, sintagma que pone de relieve la especificidad de esta práctica traductora, a saber, que el texto traducido se presenta acompañado del material lingüístico original y ello hace que se vea sometido a la evaluación por parte de los espectadores que, cada vez más, solicitan traducciones “literales” que no se alejen del original. A continuación, analiza la trayectoria del subtitulado (y de su compañero, el doblaje) en el panorama internacional, español y autonómico y examina los aspectos negativos y positivos de esta modalidad de TAV. También reflexiona sobre la calidad y la carencia de ella en los productos subtitulados y propone soluciones para alcanzar estándares de calidad en la práctica subtituladora.
Seguidamente, repasa las etapas que suelen conformar el proceso de subtitulado de una película y apunta la tendencia actual, impulsada gracias a los avances tecnológicos, a fusionar el trabajo que hasta ahora venían haciendo el localizador, el traductor y el adaptador en el de un solo profesional mejor pagado, el subtitulador, cuya labor carece de los errores cometidos debido a la atomización excesiva del proceso de subtitulado. El análisis de la figura del subtitulador le lleva, por una parte, a meditar sobre la invisibilidad de estos profesionales y el modo de hacerlos presentes en la sociedad y, por otra, a repasar los centros docentes que ofrecen formación en este ámbito y proponer la formación ideal que la universidad debe proporcionar al subtitulador, después de analizar las características que, según los clientes, definen a un buen profesional.
A continuación, estudia con detalle las condiciones laborales del subtitulador (en plantilla/freelance, intermediarios y clientes, tipos de encargos, tarifas, aspectos fiscales, derechos de autor, factores que afectan al coste del trabajo y que se deben reflejar en las tarifas, plazos de entrega, coste total del proceso de subtitulado y porcentaje que recibe el mediador) y finaliza esta primera parte con un capítulo en el cual el lector se familiariza con las herramientas y útiles de trabajo que emplea el subtitulador profesional para llevar a cabo su tarea (listas de diálogos, ordenadores y programas de subtitulado), así como con conceptos indispensables como los códigos de tiempo, pies y fotogramas.
En la segunda parte del libro, titulada Teoría, Díaz Cintas desgrana con todo lujo de detalles una serie de recomendaciones encaminadas a la formación de futuros subtituladores dentro de un código de buenas prácticas profesionales. Las recomendaciones atañen a las dimensiones profesional (material con el que el subtitulador debería contar para llevar a cabo su trabajo, tareas que debería realizar, atenciones que se le deberían prestar y cómo se le debería retribuir), técnica (número de líneas por subtítulo y de caracteres por línea, colocación en pantalla, tipo de letra, tiempo mínimo y máximo de permanencia en pantalla, momento de entrada, ritmo, cortes y cambios de planos, separación de los subtítulos) y ortotipográfica (ante la falta de consenso en el uso de convenciones ortotipográficas en los subtítulos, propone el uso consistente de una serie de ellas). Estos capítulos constituyen un valioso manual de subtitulación, el primero publicado en España, con el que iniciarse en esta apasionante modalidad de traducción.
Asimismo, en esta segunda parte, el autor analiza las características diferenciales del subtitulado: la relación entre el subtítulo y el lenguaje gestual, los diálogos de los actores y los insertos y códigos verbales que aparecen en la imagen; la necesidad de reducir el discurso con el resultado de pérdida estilística y estandarización lingüística; el cambio de medio oral a escrito y, finalmente, la importancia de la segmentación de las líneas de los subtítulos y la simplificación del vocabulario que facilitan la lectura de los subtítulos. Finaliza esta parte con un estudio de algunos problemas recurrentes en esta modalidad de TAV (traducción de títulos, variación lingüística, referentes culturales, humor, expresiones idiomáticas, canciones, cartas y documentos, calcos y anglicismos) y de las estrategias que se suelen usar para resolverlos.
En la parte dedicada a la Investigación, el autor comienza señalando la descompensación que existe entre la práctica de la TAV y el estudio que sobre ella se ha llevado a cabo y explica, en los términos que siguen, los motivos de este “descuido académico”: algunos estudiosos consideran que, al ser un caso de adaptación, la TAV no se debería incluir dentro del ámbito de la investigación traductológica; otros, sin embargo, encuentran complicado reformular o crear nuevas teorías que expliquen de un modo satisfactorio las características diferenciales de este tipo de traducción y, por último, también los hay que se resisten a trabajar con guiones, listas de diálogos, cintas de vídeo o DVD, reproductor, televisor…, materiales algunos de ellos no siempre de fácil acceso. Aún así, coincidimos con Díaz Cintas en que la TAV despierta un interés creciente en los ámbitos educativo, investigador, profesional y social que, indudablemente, se reflejará en el futuro en la abundancia y madurez de esta modalidad en todas esas parcelas.
Tras esta reflexión, el autor ofrece una muestra ─que no pretende ser ni es exhaustiva─de contribuciones y figuras que han tenido un gran impacto en la todavía joven investigación sobre el subtitulado y propone estudiarla como fenómeno cultural, además de lingüístico, dentro del aparato teórico de la escuela de los Descriptive Translation Studies. Asimismo, ve con muy buenos ojos las investigaciones en colaboración entre la TAV y los estudios de cine, su compañero natural, y muchas otras áreas y aboga por la conjunción entre la práctica, la teoría y la docencia con el fin de conseguir el “bienestar social” de la traducción para el subtitulado. Advierte también de los riesgos en los que no deben caer los investigadores: abundar en temas ya explorados, centrarse en el análisis de películas y olvidar otro tipo de programas, aplicarse en el estudio lingüístico de los ejemplos y no añadir las dimensiones sonora, visual y cinética, doblegarse y no ser críticos ante la invasión del inglés no sólo en los productos que se analizan sino también en la investigación que se publica. En relación con esto último, Díaz Cintas pone de manifiesto un dato a la vez halagador y preocupante: España es el país del mundo en el que más se investiga sobre TAV pero, como sus investigadores publican en español, los trabajos no se difunden de igual modo que los de los colegas que los redactan y publican en inglés.
Esta tercera parte se cierra con la propuesta de un modelo de análisis de la subtitulación basado en las teorías polisistémicas, que enfatiza el estudio de la función del texto meta en su sociedad y describe la práctica subtituladora en la búsqueda de normas y limitaciones que gobiernan la producción y recepción de los subtítulos. El modelo propuesto por Díaz Cintas está dividido en cuatro grandes apartados que recogen un amplio conjunto de parámetros generales para analizar los subtítulos de cualquier programa: a) las coordenadas preliminares que preceden a la subtitulación, b) la macroestructura de esta labor profesional que regula la actitud del traductor con respecto a aspectos generales, c) la microestructura, i.e., aspectos lingüísticos de la mediación entre lenguas y d) el contexto socio-cultural en el que se incorpora el producto subtitulado y sus relaciones con otros productos.
La última parte, Práctica, proporciona al lector una serie de ejercicios relacionados con la subtitulación en los que se llevan a cabo todas las tareas que realizan los profesionales del subtitulado. Se presentan graduados en función de su dificultad y en ellos se practican desde tareas básicas, como calcular el tiempo de permanencia en pantalla de los subtítulos, hasta el proceso de subtitulación en todas sus fases de escenas relativamente complicadas. Todo ello es posible gracias al DVD que acompaña al libro y en el que se incluyen escenas de películas digitalizadas, listas de diálogos y una versión mermada del simulador de subtítulos Subtitul@m elaborado por la Universitat Autònoma de Barcelona.
Ana Pereira y Lourdes Lorenzo son profesoras en la Faculdad de Filología y Traducción de la Universidad de Vigo.
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